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miércoles, 23 de julio de 2014

Adverbios

  Encuentro fascinante la manera en que las personas reflejan sus "pensamientos" en los medios más inexpresables. Es una tontería lo que estoy diciendo, ya medio mundo está hablando de ello. No, no quiero decir nada más de lo que dije, allá ellos si malinterpretan, tergiversan, distorsionan o inventan lo que yo digo. Cada quien es libre de hacer lo que quiera, ¿y quién soy yo para quitarles ese derecho?

  Recientemente leyendo un artículo me dí cuenta de las razones obtusas para seguir con la manía de malgastar el tiempo en caritas felices. Pero comprender lo obtuso no es fácil. aún así, a veces es mejor no dejar de escribir lo que ya está plasmado en el pensamiento, así que, ¿qué más da si todos los chacharos se pierden en el océano?

  Esa es la tormenta exacta. Hace años que se esperaba algo así, pero sería imprudente afirmarlo, no hasta que llegue a la costa.

  ¿Ves las manos y los pies? ¿Sientes los dedos y las caricias? ¿Puedes distinguir los colores? ¿O acaso te crees muy sabio para darte cuenta que no vives ni siquiera la cuarta parte de lo que debes vivir?

  Y pernoctar en la penumbra de la palabra, lo insondable del sueño, lo mismo de siempre y la continuidad de lo superfluo.

  Escribirte los mil y un poemas, y aún así no bastarían para decir Te Amo.

  En comparación con todo lo que anteriormente se ha escrito, esto no es nada.

  Ves las figuras que se mueven, las estrellas pernoctando en la galaxia, una lluvia de vez en cuando, lo maravilloso de todo esto,
¿y piensas que la nada lo es todo?

 Dijiste una vez que las cosas a veces mudan de lugar, tal como en el cuento de Liendo y en el de Garmendia. Como están las cosas, creo que es cierto, porque desde que llegué a este lugar, todo lo que había se ha ido, ya no está.

 God bless us evryone, y sé exactamente cómo se siente, y sin embargo, no me siento tan desamparado como crees.

 

  ¿Y confías en alguien a quien ni siquiera conoces? Ten cuidado y no te devore la computadora, a Lucas eso le pasó una vez, y cuenta que fue desagradable ver a tanta gente apiñada en un espacio tan reducido.

  ¿Por qué tantos adverbios? ¿No te alcanzan los que tienes para decir todo lo que quieres decir? ¿O es que quieres matar adverbialmente a los que alguna vez te lean? ¿Si es que acaso habrá alguna vez? ¿O si habrá alguien que te lea? ¿Habrá alguien? ¿Habrá?

martes, 16 de octubre de 2012

De la creación de la nada o de por qué siempre escribo lo que no quisiera escribir (una más sobre Cortázar)


I

"El libro de nuestra vida 
no siemrpe puede leerse 
entero y encuadernado".
Julio Cortázar


Toda una alegría leer a Cortázar. Siempre Cortázar, su forma de crear, de Hacer literatura y de romper con los signos y las formas... Continuidad absoluta del tiempo en pasajes enrevesados o caminos cruzados. Un hombre parpadeando con ojos de gato y mirada despierta. Tal vez nadie pueda contemplar el entorno tal como él lo hizo. Nadie sabría explicar lo absurdo y lo paranoico sin una tranquilidad tan laxa. Pensar en cosas y costumbres, en certezas e incertidumbres y luego estar en esta realidad, tan fuera del espejo, tan lejos de la mirada del otro que no es sino uno mismo, y verlo a él, contemplando las cosas con cierta curiosidad y tomando notas para un futuro relato; y verse él allí, dentro del relato, contándose como personaje sin darse cuenta que soy yo que escribe sobre él y no él escribiéndome como uno de esos personajes insólitos que escriben sobre otros personajes. Es él quien crea esta reseña para completar un juego de espejos donde ninguno de los dos nos vemos las caras, pero sabemos que estamos ahí mirando las sonrisas a través de las distancia en ese reflejo de palabras y acciones que de a poco, y sin saberlo siquiera, se desvanece.








II

Siempre Julio, forever Cortázar. Siempre anoto frases -todas las cuales tengo desaparecidas, vaya a saber usted dónde- y a partir de esta pensé en escribir un cuento (y dale con lo mismo, otra vez escribiendo. ¿Y para qué escribes, si sabes que no te van a leer?) pero no siento conexión alguna; más bien siento que es el mismo Cortázar que dicta y me dice "es bueno que sigas escribiendo vos, que te parecés tanto a nosotros los cronopios" (Ya está, que alguien se lleve al siquiatrico a este pobre chalado). y ahora me encuentro sin nada sobre qué escribir leyendo y releyendo esa nota, ese epígrafe con el cual quería comenzar un cuento, pero no estoy seguro; mientras, escucho la voz de Julio diciéndome que escriba.

  Es sorprendente sentir tantas emociones y consternaciones al leer sus cuentos; pero últimamente me he preguntado qué tal sería leer su vida -no digo sobre su vida, sino leer su vida- (ahora sí, de paso querer averiguarle la vida a un pobre muerto; vaya a saber qué se le ocurrirá ahora) Por desgracia, eso no se puede hacer, porque para leer la vida de alguien, ese alguien debe estar vivo, y en el caso de Cortázar, él falleció dos años antes de mi nacimiento -lástima no haber nacido en esa época donde era alucinante saber que se podía topar con un escritor a la vuelta de la esquina-. Aún así, leer sus cuentos y lo que dejó desperdigado me deja atónito -y pensar que uno a veces piensa en "las nuevas formas de la literatura"

Y aquí estoy, leyendo y releyendo esa cita de Cortázar: "El libro de nuestra vida no siempre puede leerse entero y encuadernado". Lo que me lleva a pensar: ¿Cómo leer la vida de alguien? ¿Por dónde empezar? Existen las biografías, pero estas no son suficientes. Esto, por cierto, me lleva a pensar en lo curiosos que somos (¿Y ahora es que te vienes a dar cuenta de eso? Sobre todo tú, que quieres averiguarle la vida a un pobre muerto), en querer saber más y ver cómo eran, y cómo son, los demás. De allí proviene la literatura: de la curiosidad -claro, sé que no estoy descubriendo nada nuevo, por si alguien me reprocha la estúpida idea de ser un teórico de causas ya concretadas, y utilizo esta palabra a falta de otra más concreta- y de querer los libros de la vida de los otros.

  Libros que jamás terminaremos de leer; y que por estar fisgoneando en la literatura real de los demás, nos olvidamos de la propia; olvidamos indagar en nuestras propias historias; inventarnos, re-inventarnos. Saber quienes somos para luego re-escribirnos y así poder tener una noción quizá del mundo; o dejar la huella latente de que una nueva historia está en proceso de formación. Al menos eso Cortázar lo tenía muy en cuenta. Por eso sus relatos partían de él, de sus sueños y pesadillas (Ya deja de escribir. Mejor ve a dormir, eso... mejor así, mañana debes trabajar y ve a saber qué nuevas idioteces se te ocurrirán) 


P.D: Pido disculpas a los improbables lectores que lean esta notarelatocríticaensayo o lo que sea que el pobre amigo acá trató de escribir... en estos momentos está recibiendo atención siquiatrica a ver si de una vez por todas deja tranquilo y en paz al pobre hombre del espejo.

domingo, 10 de junio de 2012

Cicatrices

y aunque conquiste
el espacio.
Zapato 3


Otra vez suena el teléfono. Una, dos, tres veces. Y no contesta. Callada, busca la sombra de lo definitivo, de lo que escuchó esa mañana. Es muy probable que no entienda las razones. "Porque no hay razones", le escuchó gritar. Un grito desesperado, y de nuevo el teléfono: "quiero saber si estás bien, si necesitas algo, llámame". No vale la pena contestar las llamadas. No vale la pena escuchar a los demás lamentarse por lo sucedido. "No es tu culpa", ha escuchado decir durante el funeral. Un no es tu culpa tan reiterativo que por momentos creía que sí lo era. Todos los días compartidos, las miradas cómplices y los deseos de estar siempre juntos. Todo mentira. Las canciones, las miles de canciones que cantaban juntos: "amo lo que conozco", y los ojos brillantes como con ganas de adueñarse del mundo; "y lo que nunca tendré", y no sabía hasta qué punto eran verdaderas aquellas palabras. Y detiene la grabación. Lo que viene son puñaladas profundas que dejan cicatrices. Y no quiere pensar en ello.

y quedarse pensando en lo que pudo suceder pero no fue.

  "No hay razones". Todavía no entiende. "Si no habían razones entonces..." y se detiene antes de hacer la maldita pregunta absurda e ilógica. "Amo las estrellas que están en tus ojos", le dijo mirándola firmemente, mirándola para siempre. Porque ella nunca podrá olvidar esa mirada. De repente el llanto. Y las estrellas que se clavan en sus ojos en una noche fulgurante y de luz.

  Ella piensa en esa palabra en infinitivo: Amar. Porque si se ama entonces hay motivos para vivir; y si se vive es por amor. "Por favor llámame. Estamos muy preocupados por ti". Escucha la canción. Ella no cree en las dedicatorias ni en las canciones, pero igual la escucha porque lo escucha a él. "Y aunque conquiste el espacio, y supere mis límites". Ella cree que fue eso. "No hay razones". Superó sus límites, eso fue todo. Ella sabe que no fue su culpa. Ella lo quería; pero él superó sus límites. Y se fue. Viajó hasta el fondo del océano, algo así como su propio infierno. "Por favor lláma..."
Decide descolgar el teléfono. Total, es su dolor, y son esos ojos que ahora brillan en las estrellas, allá en el inmenso cielo.

martes, 17 de abril de 2012

La vida en la otra vida





A algunos de mis amigos del facebuc los conozco desde hace algún tiempo, otros desde hace muy poco, y otros desde que decidieron agregarme como "amigo". Hay que ver la relatividad en esta complicada red social, donde cada quien publica fotos y caritas felices o tristes, dependiendo del estado de ánimo. Un relato sobre facebuc primero tiene que comenzar con la grafía hispana, pues nosotros deberíamos decir facebuc, en vez de feisbuc... me gusta más decir "facebuc", no le doy crédito a nadie por mi pronunciación ni por cómo se debe decir; que los políglotas se encarguen del asunto.


  A lo que iba, un relato sobre el face, ¿cómo debería comenzar? Una de las ideas puede ser una especie de trhiller, de película de suspenso. Pero no cuadra la cosa. Y cuando digo cuadrar quiero decir encajar (por si los puristas andan por ahí), sobre todo porque no soy bueno para el suspense. 


  Muchos consideran que los chistes es la mejor forma de pasarlo bien, aunque un relato sobre facebuc debería comenzar con la siguiente pregunta: ¿qué significa un estado cuando escriben estados de ánimo? Es una pregunta válida, porque si no, ¿cómo explicaríamos que alguien que escriba lo siguiente :-( tenga consuelo inmediato de unos cientos de internautas que andan fisgoneando y velando por la salud virtual de sus virtuales amigos?


  Una vez, conversando con Parra, él me dijo que él era, o es su perfil en facebuc. Entendí muy bien lo que quiso decir: él no se inventa una personalidad virtual, sino que tal cuál es, lo refleja, no escribiendo tonterías, sino aportando datos de muchas cosas interesantes y siendo él mismo en las conversaciones virtuales. Lo mismo hace cuando caminamos por ahí o hablamos en un café casi que a gritos. En otras palabras, no se inventa nada. Y esa forma de ser en la virtualización de la realidad la llamó con un término muy curioso: transmodernidad. Y es difícil mantener la esencia de uno mismo en un ¿lugar? donde muchos se inventan historias o hasta cambian de personalidad. En resumidas palabras, si es que entendí algo, la transmodernidad es la transposición y la conjugación (como los verbos) del mundo real con el mundo virtual sin perder la esencia misma del ser (a quien le interese, leer Platón). 


  Así, un simple relato sobre el facebuc y sobre mis amigos que allí habitan se convierte en este momento en una cuestión metafísica que un filosofo colombiano resumió con las siguientes palabras en un marco virtual: 


"Y ud, ¿qué hace conectado?"


  Como si todo el mundo cupiera en una computadora y todo el espacio que se habita no es otro que las miles de opciones de ver fuera de la realidad cuando la realidad nos llama a participar en el entorno donde un árbol echa a florecer sus últimas hojas.

domingo, 5 de febrero de 2012

La inmortalidad.

¿Dónde estaremos de aquí a cincuenta años? ¿Con quién nos toparemos? ¿Quién formará parte de nuestra vida,  y de qué forma influirá sobre ella? Y lo más importante, ¿cómo queremos que se nos recuerde en nuestra inmortalidad?


Añadir leyenda
Es un juego apasionante ver a los demás y hacer suposiciones sobre ellos; jugar con la teoría de las casualidades. Que alguien haga algo que afecte indirectamente a otros, ¿cómo es posible que pueda suceder? Y actuamos precisamente para dejar una huella... no un legado, sino una huella. Hacemos todo lo posible para que nos recuerden cuando no estemos. La marca tangible de lo que somos y fuimos. En eso consiste la inmortalidad, en el gran juicio que nos harán aquellos que conocimos cuando ya no estemos.

lunes, 23 de enero de 2012

La Sopa: el plato de inicio del fin del mundo



Ya se sabe que a los gringos no les gusta comer Sopa. Y ahí están, armando su sancocho para comérselo con ese gustazo que sólo a ellos les apetece. Ellos van por un lado mientras que el resto del mundo va por otro, aunque a ellos los sigue un montón de gente. A estas alturas podría uno preguntarse: "¿será que lo de la S.O.P.A no es más que el inicio de este inicio de fin del mundo?" Tal vez sí, tal vez no. Mientras tanto, veamos si ellos pueden digerir ese sancocho que con su inexperiencia harán, y luego veremos cómo ponen cara de asco cuando no les guste su propio plato.














                                                                  




                                                                   Imagen tomada de: carloscastrom.wordpress.com

miércoles, 4 de enero de 2012

Troya o la opinión sobre una película

Hector vs Aquiles



Hace unos días vi de nuevo Troya. Sí, la película que protagonizó Brad Pitt, y que, por no ser tal como la esperaba, no me gustó. Sin embargo, no la estaba viendo solo; mi abuela estaba fascinada por la historia, y a cada nada hacía preguntas sobre la película. Yo traté de explicarle los acontecimientos tal como estaban en el libro. Ella escuchaba atenta mientras veía la película. Y a cada pregunta, yo le respondía. Ella hizo algunos comentarios interesantes sobre la película y la historia que yo le estaba contando. Uno de ellos fue: "ese Aquiles es arrogante, se cree que por ser hijo de dioses puede hacer lo que se le da la gana". Por supuesto, yo traté de explicarle los acontecimientos y el destino de Aquiles. Sin embargo, lo que me interesa reseñar es lo que ella dijo justo en el momento en que Aquiles derrota a Hector en la pelea. Ella dice: "Esa historia no debió haber sido así. Hector era el bueno, Aquiles el malo. El tal Homero ese se equivocó al escribir esa historia". Yo no dije nada al respecto. Es su opinión. Pero me gustó lo que me dijo, y me puso a pensar -de nuevo- sobre el tema. Tenemos entonces que Aquiles es el orgulloso guerrero que no quiere pelear, y se puede decir que por su culpa, su amigo muere (esa es una idea de mi abuela), mientras que Hector, aparte de que es mortal, lucha por lo que quiere y tiene, por lo que ama. ¿Por qué luchaba Aquiles? Por la inmortalidad. Pero esa inmortalidad en cierto sentido no le granjea un favor absoluto.


Fotograma de Troya

Mi abuela, quien nunca en su vida ha leído la Iliada, sin embargo, reconoció el gesto de Aquiles de entregar el cuerpo de Hector a su padre, y dijo que si hubiera sido así desde un principio, hasta pudo haber sido simpático haberlo conocido. Escuchar eso me causó gracia. Y para no sacar a mi abuela de su ilusión -debo destacar que ella no estaba hablando de Brad Pitt ni de su cabellera ni de su físico, sino del personaje en sí- le dije que sí, que pudo haber sido bueno. La película se acabó. Mi abuela apagó el televisor, y yo me fui a casa, pensando en esa conversación que me sigue dando vueltas en la cabeza, mientras todavía escribo esto. No sé si Homero se equivocó; lo que sí sé es que escribió una de las mejores historias que todavía da mucho de qué hablar, y para ello me remito a lo que escribí hace algún tiempo sobre el tema.




domingo, 30 de octubre de 2011

Cosas

Hasta el infinito de las palabras no llegaremos. Así lo digo y así será. Todas las cosas que nombremos serán las mismas, pero luego cambiarán y se convertirán en lo que nunca quisimos que fueran. La vida es complicada; son puras palabras. Estar aquí, ir allá; buscar las cosas necesarias para una vida feliz. Felicidad. Tan anhelada y buscada que en cada caso, en cada persona la felicidad se resume en dinero. Para mí la felicidad es una sonrisa que respira bajo la luz de una mirada. Tan sencillo como eso. Y hermoso. Que hay que trabajar duro para obtener lo que se quiere, sí. Pero que eso redunde en satisfacciones personales y que todas esas posesiones lo hagan feliz a uno... habrá que preguntarle a los que las tienen. 



jueves, 14 de julio de 2011

Funeral



  Puedes estar seguro de lo inevitable. Golpe tras golpe, puedes llegar a pensar que la vida no vale la pena. Así es, mi amigo, la vida no vale la pena. Palabras condescendientes cuando te enfrentas al horror de un funeral. Hay, incluso, quien llega a decir "¿qué pensará el muerto?" Pues el muerto no piensa en nada. "Míralo, los ojos cerrados". "Se parece mucho a..." y conversaciones de ese tipo. "Tuve una premonición, yo sabía que se iba a morir" dice alguna vieja que fuma tabaco. Que sabía que se iba a morir. Sabes que todos algún día moriremos. Puedes pensar que es pesimismo puro; fíjate en los de allá: esos que gritan y lloran porque eran amigos del difunto. Amigos que luego se olvidan que tuvieron un amigo. Así son las cosas. Noches de insomnio. Sueños agitados. ¿quién dice que los muertos lloran? Echa un vistazo a tu alrededor y mira a todos aquellos que no volverás a ver hasta el próximo funeral.

viernes, 8 de julio de 2011

Logos...

Que se caiga el mundo cuando nuestras manos 
acechen los ojos de los detractores
si por decir la juntura de las palabras 
cada quien tiene algo de culpa 
entonces nadie tendría nexos con la sintaxis
y por eso seríamos dioses despreciables que negamos del logos todo lo inverosímil que queremos 
decir 
por ser detractores de eso que nos hace ser.

viernes, 20 de mayo de 2011

Difunto nombre

No importa que no llegues,
yo sé que tu presencia aún 
evoca viejos recuerdos


Que tal vez el rencor un día
se olvide de mi 
y te deje tranquila


Después de ese soliloquio de ira 
comprenderás lo inútil 
que es el odio 
cuando sabes que la muerte 
es inevitable 
y que tuve que irme 
sin nada que decir 
porque nunca quise decirte adiós 
pensando que te vería de nuevo 


Ya ves lo inhóspito que resulta 
no saber si se estará bien 
y lo desolado que me encuentro 
al verte entre espejos 
maldecir mi difunto nombre.

lunes, 14 de marzo de 2011

Las fuentes de la sabiduría

  Despiertos bajo el manto nebuloso. Colores irreconocibles. Una maldición, y la piedra va a rodar lejos, estrellándose contra otras que corren la misma suerte. Por eso el lugar no es el apropiado, nunca lo ha sido. Sitio cosmogonico... ¿qué civilización se estableció aquí? Los más primigenios reconocen los colores, los que están por primera vez creen que están perdiendo el tiempo... ¿Para qué mirar el cielo? ¿qué dice el águila en su precipitado vuelo? Los viejos dicen que allí nació el poema... la leyenda milenaria... ¿Quienes eran? ¿Qué hacían?... Y ahora sus descendientes, ellos, jovenes que no veían razones para estar en ese inmenso desierto insiginificante, deciden regresar a la ciudad y divertirse con las comodidades que les ofrece la vida moderna.

jueves, 3 de marzo de 2011

Imagenes

¿Cuál es tu realidad? ¿Qué esperas de todas las 


infinidades imposibles? ¿Tal vez un regreso, o un 


adiós? Porque estar donde estás no resulta nada 


fácil, y verte desde aquí es más complicado de lo 


que parece. Ver cómo divagas entre mundos, 


confundir tu realidad y no estar, las imágenes que 


nunca existieron están aquí, y resulta que soy yo 


el que las pronuncia y las proyecta.

sábado, 14 de agosto de 2010

Tiempo


El tiempo tan arreciante. Es una pequeña cápsula que vuelve loco al más sabio, pues es un elemento tan corto que no se puede descifrar. Y tan sútil también. En tan sólo un minuto el mundo se estremece. En sesenta segundos pasan tantas cosas que a veces es imposible asimilarlas. Yo puedo contar los sucesos transcurridos en tan corto espacio de tiempo: un grupo de señoras discutiendo sobre los alimentos en la plaza mientras en la panadería un indigente pide algo de comer; en la esquina de la farmacia una pareja se abraza mientras que en la otra esquina un hombre y una mujer discuten acaloradamente; en el restaurant de enfrente un niño se queja por la comida mientras a su lado el señor de lentes lee un libro de Kafka y un borracho se le acerca para recitarle el cuento de la metamorfosis a cambio de un plato de sopa. Todo esto lo veo desde aquí, mientras camino. Y supongo que ellos hacen lo que dije porque lo imagino antes de que lo hagan. Y el tiempo borró todos esos momentos. Cabe preguntarse, entonces: ¿fueron reales los acontecimientos? Me quedo con la duda y sigo mi camino, hasta llegar al ocaso.

miércoles, 14 de julio de 2010

La tarde


Para K.S,
en tardes de lluvias...






El camino parece ofrecer cosas sorprendentes. Pretendo cambiar la ruta. Algo me detiene, no sé qué es. Avanzo, sin darme cuenta de lo que sucede alrededor. La tarde ya casi termina, el cielo se pinta de añil, y pequeñas gotas sorprenden a los incautos. Unos cuantos maldicen y corren. Yo sigo, tranquilo, envolviéndome en la bruma, con el calor del frío. La calle ya está mojada. La lluvia ofrece la oportunidad de limpiar las almas, y pulir los ojos para que brillen mucho más. Quiero creer que nada de esto me sorprende; no es así. A pesar de que conozco el camino, a pesar de ser la ruta diaria, siempre me encuentro con cosas nuevas, sorprendentes. Y sonrío. Sí, sonrío al ver el horizonte apagarse; al sentir la lluvia sobre mi cabeza. Y los pájaros que cantan:

¿Cuántos cuentos
puede contar el viento?

¿Cuántas canciones
puede escuchar tu alma?

las flores que ven tus ojos
¿a dónde van?

y tu corazón
¿en qué lugar está?




viernes, 14 de mayo de 2010

Escrituras


Yo puedo escribir cosas sobre las que no sé escribir. Sobre todo porque no sé escribir. Si las palabras brotaran fácilmente. Tal vez no me involucraría en universos conspirativos. Pero no sé desdoblarme; no puedo ser otro sino yo y solamente yo. Material para un cuento o una novela. No sé a que aproximarme, y por eso tal vez me alejo. No veo las cosas que han pasado ni me pregunto por aquellas que pasarán. No me pregunto por el futuro. Leí un poema de Alejandra Pizarnik en el que ella escribe que parió al cuerpo poético y que ella salía de su propio vientre. Ella se paría cada vez que escribía; nacía y moría cada vez que escribía; se nacía y se moría. No llegó a los cuarenta años. Yo no me pregunto si llegaré a los cuarenta; no me preocupo en lanzarme a través del vértigo de la paranoia y reflejarme en ejemplos que me rodean.


P.D: a veces las expectativas se sujetan de metáforas vacías.

miércoles, 7 de abril de 2010

Nosotros.



















Cuando conocemos el mundo, entonces la mirada se despierta, y comienza a indagar a preguntar; a escribir su propia historia.

Entonces nosotros somos historia, caminantes viajeros, escritores, poetas, músicos, expectadores, deportistas... escribimos y escribimos y hacemos y construimos... pero siempre interrogamos, siempre cuestionamos. Entonces surge la poesía: fragmentos de respuestas inconclusas, verdades propias que pueden convertirse en ajenas; retazos de lo que el universo es para cada uno de nosotros y lo que nosotros podemos ser en el universo. A pesar de lo que decimos o hacemos, dejamos huellas. Es nuestro el camino por el que andamos, pero, ¿por cuál camino andamos?

La respuesta está en nuestros pasos. Así será el mundo y nosotros, quienes lo habitamos, los que no sabemos qué será de la poesía cuando los poetas sean arrastrados por los terremotos del olvido.


Qué esto no llegue a ocurrir!!!!

sábado, 20 de marzo de 2010

Prometeo






Algo que me llama la atención es el comienzo de esta obra, cuando a Prometeo lo están encadenando. El diálogo que surge entre Hefesto y Fuerza muestra la ira y también la compasión. Ira por parte de fuerza, y compasión de Hefesto por Prometeo. He aquí remito algunos fragmentos de la obra, tomando en cuenta el parentesco de los dioses:


Fuerza: vamos, ¿por qué te demoras y te apiadas en vano? ¿Por qué no aborreces al dios más odioso a los dioses, que ha entregado a los mortales tu privilegio?

Hefesto: el parentesco es fuerte, y la amistad.

Fuerza: lo concedo. Pero desobedecer las palabras de un padre, ¿cómo es posible? ¿no temes esto más?

Hefesto: tú siempre eres cruel y lleno de audacia.

¿Qué es más fuerte? ¿A quién se debe obedecer? ¿Qué preceptos hay que seguir en momentos que se tiene que ir en contra de aquellos que tienen cierta relación con nosotros? Es una buena interrogante que Esquilo plasma en este fragmento. Por desgracia, al igual que sucedió con Hefesto, mucho se teme al que ejerce el poder, y por eso irremediablemente se ha arremetido contra amigos, familiares, conocidos. Gran pregunta que hay qué responder. ¿Por qué seguir atando a otros Prometeos? Así está el mundo, así estamos nosotros...