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martes, 11 de noviembre de 2014

Cuarenta y Tres

43 son los nombres, miles los desaparecidos. Rostros que se despiden un día y que nunca más se volverán a ver. Cuarenta y tres y miles más victimas de la ambición y codicia, por reclamar lo que les pertenece, por no pensar igual al estamento corrupto y gobernante. Mientras se llenan los bolsillos y se hacen los locos hay Cuarenta y tres y miles que gritan por ellos, por los que no están; porque se supone que debieron ser protegidos pero fueron vendidos. Hay miles que no se cansan por su derecho a que se les devuelva lo que les pertenece. En este mundo son Cuarenta y tres y Miles quienes andan en las sombras mientras sus verdugos sonríen frente a las cámaras.

sábado, 6 de julio de 2013

El escritor que escribía en las margenes de los libros.

"Un sabio sin imaginación no puede ya parecer 
otra cosa que un sabio impostor, o 
por lo menos un sabio incompleto"
Charles Baudelaire en su ensayo 
"Nuevas Notas sobre  Edgar Allan Poe"

¿Qué más se puede decir de este genio? Cuentos fantásticos, poemas excelsos. Su obra abarca desde el terror psicológico hasta lo policíaco. Su poesía es de la mejor que se pueda leer; y sin embargo, es más (re)conocido por sus cuentos que por sus poemas, una muestra de la creatividad de este prolífico escritor. Pero lo que sobresale también de Poe es su capacidad hacia la crítica literaria, y más aún en una época donde ésta apenas tenía una base -mejor dicho, estaban levantando sus fundamentos- y los críticos literarios hablaban de los libros por sus autores. Es decir, que si se era un escritor ya consolidado, su reputación lo eximía si alguno de sus libros no eran tan buenos. Sin embargo, ¡ay de aquellos que no tenían una "base literaria"! Y por base literaria me refiero a aquellos que apenas publicaban, pues los críticos los deleznaban y marginaban. 

 Lo primero que llama la atención al leer el material sobre crítica que escribió Poe es su afán por la "formación de una Literatura Norteamericana". En este punto, no hay mucha diferencia con la formación literaria en el resto del continente. Aunque en el caso de Estados Unidos, mientras Poe abogaba por la formación literaria de su nación, sus coterraneos creían ya tener definida dicha formación. En su libro Marginalia incluso insinúa que su país aún no tiene nombre; y después de una extraordinaria explicación, pasa a decir que su nación debería llamarse Apalacha en vez de América, porque el primero es distintivo y hace alusión a sus primeros habitantes, mientras que el segundo designa a Todo el continente: desde Alaska hasta la Patagonia. Y como él mismo pasa a decir: Suramerica también es america.

 En sus ensayos, sobre todo en Marginalia, podemos encontrar las preocupaciones del propio Poe en cuanto a la puntuación y el efecto que puede causar en las impresiones que pretende lograr cualquier texto. De hecho, deja bien claro su punto introduciendo la nota VI de este modo: "todos están de acuerdo que la puntuación es importante"; y a pesar de que todos saben cuán importante es, se lamenta que muchos escritores no la usan de manera correcta. Incluso propuso escribir un ensayo sobre el uso del punto. También hizo referencia al uso -y abuso-  de los guiones. En otra de sus Marginalias -la XIV- escribió lo siguiente: "La imaginación es la nariz de la multitud. Basta tomarla de ella para llevarla a cualquier parte". Y en la nota XVII escribe sobre cómo debe escribirse un cuento para que sus finales terminen de acuerdo a sus comienzos. Y en la nota XLIV da su propia definición de arte como " la reproducción de lo que perciben los sentidos en la naturaleza a través del velo del alma".

  Aunque los otros ensayos también demuestran su capacidad como crítico -y hasta se podría decir de su capacidad como teórico- la Marginalia nos deja ver a un Poe que toma apuntes y escribe en las margenes de los libros. Su ensayo sobre El Principio Poético nos deja ver a un Edgar Allan Poe un poco más erudito, y también nos abre las puertas a una literatura un tanto marginada por los círculos literarios de la época, pero que a su vez revela la esencia de la poesía norteamericana de su tiempo.

  En fin, que Poe se situó en el lugar del observador y contempló bien el panorama para escribir sus pensamientos en el margen de la historia literaria y dejar su huella imperdurable en el imaginario de los escritores modernos.



Enlace: Fragmentos de la Marginalia 

domingo, 17 de febrero de 2013

Sobre una tesis o la respuesta a un mensaje de texto


A media noche recibo un mensaje de texto, el cual dice: “Bolaño y el concepto de fuga o el arte de desaparecer”. Por alguna u otra razón estoy vinculado a esa clase de escritores que escriben a lápiz y nunca publican nada y dicen que siempre escriben –lo que es muy cierto en este caso, aunque sólo publique en mi blog y sea leído por dos o tres personas en todo el mundo; lo importante no es que me lean y tenga miles de seguidores, sino escribir por el placer de escribir, como explicaré más adelante. Al leer el mensaje sonrío y pienso en lo que Bolaño representa para una totalidad de lectores, pero sobre todo de escritores que ven su literatura agresiva, intrépida y audaz; pero a la vez sutil y tierna, como un bello poema que uno no quiere que termine.

  Aunque he leído a Bolaño, confieso que no conozco la totalidad de su obra, y lo que dije antes tiene que ver con una visión personal de lo leído; pero a la vez también es una cuestión generacional. Cuando los jovenes descubren, encuentran o se topan con la literatura de Roberto, de inmediato quieren ser reaccionarios; quieren hacer de sus versos bombas molotov que sacudan los cimientos de la literatura y patear el trasero de la crítica y  pasarse todo el canon... bueno, así suelen ser los jóvenes, sobre todo los escritores. No quiero decir con esto que eso está mal; es algo muy bueno, de hecho, porque es la demostración evidente de que lo que leyeron caló fondo en ellos. Lo malo es cuando se quedan allí, estancados en esa búsqueda del universo y del concepto y noción de la literatura, o post-literatura, y resulta que son peores que la crítica que ellos critican.

Conceptualizar la literatura a estas alturas resulta ya un esfuerzo tedioso; sobre todo si se tiene en cuenta lo que se publica en internet (por eso admiro el trabajo que hacen muchos al respecto). Refiriéndose a la escritura, García Márquez escribió en una ocasión que ésta es lo más cercano a la levitación. Escribir es levitar, ir tras la búsqueda de personajes y situaciones; desarrollar una obra, ya sea poema, cuento, novela, microrrelato... eso es andar en fuga, perderse, viajar sentado en el banco de alguna plaza o frente al computador o sentado en una mesa lápiz en mano escribiendo (y luego transcribiendo, como yo). Ese es el arte de desaparecer. Al escribir, se debe desechar todo el canon literario -y no lo digo desde el sector radical "muera la literatura" o eslogans de ese tipo que se leen por ahí. Se debe desechar porque inconscientemente el canon se incluye en lo que se escribe; en otras palabras, incluimos el canon, la teoría, la crítica, en nuestros textos, aunque lo neguemos miles de veces. Nadar a contracorriente no será posible si no se sabe en qué río estamos metidos. Por eso leer es importante; si alguien va a renegar de los clásicos griegos (que es lo común) al menos debe haber leído algo de ellos para saber a ciencia cierta de qué se está renegando, qué es lo que no le gusta de tal movimiento o tal escritor o sobre lo que dice tal teoría... leer, para un escritor es importante. Aunque sea poco, pero leer. Para saber cómo escribir o sobre contra qué escribir. No se es escritor si primero no se es lector, y en el caso de Bolaño, este lo sabía perfectamente. Por eso, escribir, crear, andar en fuga y desaparecer, sin ser Héctor o Áquiles, sin ser un personaje, ni mucho menos escritor; pero escribir, que al final es lo que importa.

martes, 17 de abril de 2012

La vida en la otra vida





A algunos de mis amigos del facebuc los conozco desde hace algún tiempo, otros desde hace muy poco, y otros desde que decidieron agregarme como "amigo". Hay que ver la relatividad en esta complicada red social, donde cada quien publica fotos y caritas felices o tristes, dependiendo del estado de ánimo. Un relato sobre facebuc primero tiene que comenzar con la grafía hispana, pues nosotros deberíamos decir facebuc, en vez de feisbuc... me gusta más decir "facebuc", no le doy crédito a nadie por mi pronunciación ni por cómo se debe decir; que los políglotas se encarguen del asunto.


  A lo que iba, un relato sobre el face, ¿cómo debería comenzar? Una de las ideas puede ser una especie de trhiller, de película de suspenso. Pero no cuadra la cosa. Y cuando digo cuadrar quiero decir encajar (por si los puristas andan por ahí), sobre todo porque no soy bueno para el suspense. 


  Muchos consideran que los chistes es la mejor forma de pasarlo bien, aunque un relato sobre facebuc debería comenzar con la siguiente pregunta: ¿qué significa un estado cuando escriben estados de ánimo? Es una pregunta válida, porque si no, ¿cómo explicaríamos que alguien que escriba lo siguiente :-( tenga consuelo inmediato de unos cientos de internautas que andan fisgoneando y velando por la salud virtual de sus virtuales amigos?


  Una vez, conversando con Parra, él me dijo que él era, o es su perfil en facebuc. Entendí muy bien lo que quiso decir: él no se inventa una personalidad virtual, sino que tal cuál es, lo refleja, no escribiendo tonterías, sino aportando datos de muchas cosas interesantes y siendo él mismo en las conversaciones virtuales. Lo mismo hace cuando caminamos por ahí o hablamos en un café casi que a gritos. En otras palabras, no se inventa nada. Y esa forma de ser en la virtualización de la realidad la llamó con un término muy curioso: transmodernidad. Y es difícil mantener la esencia de uno mismo en un ¿lugar? donde muchos se inventan historias o hasta cambian de personalidad. En resumidas palabras, si es que entendí algo, la transmodernidad es la transposición y la conjugación (como los verbos) del mundo real con el mundo virtual sin perder la esencia misma del ser (a quien le interese, leer Platón). 


  Así, un simple relato sobre el facebuc y sobre mis amigos que allí habitan se convierte en este momento en una cuestión metafísica que un filosofo colombiano resumió con las siguientes palabras en un marco virtual: 


"Y ud, ¿qué hace conectado?"


  Como si todo el mundo cupiera en una computadora y todo el espacio que se habita no es otro que las miles de opciones de ver fuera de la realidad cuando la realidad nos llama a participar en el entorno donde un árbol echa a florecer sus últimas hojas.

domingo, 5 de febrero de 2012

La inmortalidad.

¿Dónde estaremos de aquí a cincuenta años? ¿Con quién nos toparemos? ¿Quién formará parte de nuestra vida,  y de qué forma influirá sobre ella? Y lo más importante, ¿cómo queremos que se nos recuerde en nuestra inmortalidad?


Añadir leyenda
Es un juego apasionante ver a los demás y hacer suposiciones sobre ellos; jugar con la teoría de las casualidades. Que alguien haga algo que afecte indirectamente a otros, ¿cómo es posible que pueda suceder? Y actuamos precisamente para dejar una huella... no un legado, sino una huella. Hacemos todo lo posible para que nos recuerden cuando no estemos. La marca tangible de lo que somos y fuimos. En eso consiste la inmortalidad, en el gran juicio que nos harán aquellos que conocimos cuando ya no estemos.

lunes, 23 de enero de 2012

La Sopa: el plato de inicio del fin del mundo



Ya se sabe que a los gringos no les gusta comer Sopa. Y ahí están, armando su sancocho para comérselo con ese gustazo que sólo a ellos les apetece. Ellos van por un lado mientras que el resto del mundo va por otro, aunque a ellos los sigue un montón de gente. A estas alturas podría uno preguntarse: "¿será que lo de la S.O.P.A no es más que el inicio de este inicio de fin del mundo?" Tal vez sí, tal vez no. Mientras tanto, veamos si ellos pueden digerir ese sancocho que con su inexperiencia harán, y luego veremos cómo ponen cara de asco cuando no les guste su propio plato.














                                                                  




                                                                   Imagen tomada de: carloscastrom.wordpress.com

domingo, 30 de octubre de 2011

Cosas

Hasta el infinito de las palabras no llegaremos. Así lo digo y así será. Todas las cosas que nombremos serán las mismas, pero luego cambiarán y se convertirán en lo que nunca quisimos que fueran. La vida es complicada; son puras palabras. Estar aquí, ir allá; buscar las cosas necesarias para una vida feliz. Felicidad. Tan anhelada y buscada que en cada caso, en cada persona la felicidad se resume en dinero. Para mí la felicidad es una sonrisa que respira bajo la luz de una mirada. Tan sencillo como eso. Y hermoso. Que hay que trabajar duro para obtener lo que se quiere, sí. Pero que eso redunde en satisfacciones personales y que todas esas posesiones lo hagan feliz a uno... habrá que preguntarle a los que las tienen. 



viernes, 30 de septiembre de 2011

Literatureros

"y no puedo escapar de mi propia historia"
Aun creo que las frases más célebres son aquellas que no se han dicho. Yo no quiero decir ninguna, aparte de las que me sé, pero es curioso que la gente siempre invente una cita que no tiene nada que ver con lo que se está hablando sólo para parecer inteligente. Las citas son aburridas. Así de claro. No todo el que cita es un genio, sino alguien que quiere ser elogiado por su capacidad de recordar frases. En mi particular no me sé ninguna aparte de los dichos populares -que de paso no me los sé todos y los digo al revés -y tengo mala memoria para recordar frases y dichos. Lo que sí logro recordar, después de un gran y largo ejercicio de memoria, son los libros que me he leído, que no son muchos por cierto. Por eso me gusta más hablar de libros que de citas. Es exquisito cuando vas caminando por la calle y de repente te acuerdes de la trama de ese libro que tanto te fascinó, y tú, sin más ni más, asocies parte de la obra con lo que sucede a tu alrededor. Magia literaria, pura magia literaria. Puedes crear un mundo imaginario o una trama paralela y crear dialogos entre las personas que están por allí. Ver a los personajes en cada vuelta de esquina y, voilá... has creado tu mundo literario, la ficción dentro de la realidad y viceversa. Pero debes tener cuidado y saber cómo salir de ese cuadro que has creado. No vaya a ser que, como me pasó a mí, te quedes atrapado en tremenda historia que nunca tendrá fin.

domingo, 8 de mayo de 2011

Literatura Culta y Literatura popular... Qué se inventa después de la postmodernidad?

 Acá un enlace interesante sobre lo que se está "descubriendo" en la literatura contemporánea... o lo que algunos creen que es una invención de unos cuantos novedosos.



http://nalocos.blogspot.com/2011/04/literatura-culta-y-literatura-popular.html


Los comentarios también reflejan la disconformidad con los que descubren la "sopa de ajo".

lunes, 14 de marzo de 2011

Las fuentes de la sabiduría

  Despiertos bajo el manto nebuloso. Colores irreconocibles. Una maldición, y la piedra va a rodar lejos, estrellándose contra otras que corren la misma suerte. Por eso el lugar no es el apropiado, nunca lo ha sido. Sitio cosmogonico... ¿qué civilización se estableció aquí? Los más primigenios reconocen los colores, los que están por primera vez creen que están perdiendo el tiempo... ¿Para qué mirar el cielo? ¿qué dice el águila en su precipitado vuelo? Los viejos dicen que allí nació el poema... la leyenda milenaria... ¿Quienes eran? ¿Qué hacían?... Y ahora sus descendientes, ellos, jovenes que no veían razones para estar en ese inmenso desierto insiginificante, deciden regresar a la ciudad y divertirse con las comodidades que les ofrece la vida moderna.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Sobre la lectura o para qué sirve la literatura

 Cómo duele la literatura. A veces paso horas encerrado en una historia, y no hallo cómo salir. A veces creo que es más doloroso estar allí que estar aquí, aunque la verdad a veces no sé dónde estoy. Entonces me aseguro que no estoy en ningún lugar, que tengo que esperar un rato para definir mi ubicación, y mientras eso sucede, recuerdo a Andrea, su voz, ella diciéndome que no sirve para nada, que es mejor habitar este mundo, el real, y no  hacerse ilusiones, y yo le digo que al menos nos da un poco de esperanza, que nos muestra algo de nosotros, no lo que debemos ser, sino cómo somos, aún sin darnos cuenta. Todo esto lo pienso ahora, mientras trato de salir de este libro que me tiene atrapado, que me ha acongojado, y me gustaría decirle a Andrea, esto es literatura, y al igual que el mundo real, la literatura, la buena literatura también duele.

sábado, 18 de septiembre de 2010

De caballeros y del mundo





"Muchas veces oí decir y a los antiguos contar
que ninguno por riqueza se debe ensalzar
ni por pobreza que tenga se debe menospreciar"*

En la antigüedad el coraje era importante para obtener gloria y honra y ganarse la confianza de los reyes. Los caballeros debían ser "esforzados". El código de Caballería también exigía del caballero justicia y valentía; y en caso de caer en desgracia y quería demostrar su inocencia, además de ser valiente, debía ser audaz. Por lo general, el caballero desterrado quiere mostrarle lealtad a su rey, porque sabe que su destierro fue injusto.

Los versos aquí transcritos demuestran, o deberían demostrar la existencia de la virtud en el caballero. Existía en aquella época. La virtud, o virtudes se demostraban con lo suscrito en el párrafo anterior. Esta nota viene a colación por una reflexión simple, pero que creo es de gran valor: al igual que en aquella época, en nuestros días, en este mundo contemporáneo, existen personas que se regocijan con las desgracias de los demás; y también envidian el éxito de los otros.

Sin embargo, en este mundo moderno siempre habrá un Montesinos para resarcir la honra.

*(Romance del conde Grimaltos y su hijo Montesinos, en: Cancionero Viejo. Historia de la Literatura Universal, tomo 52. RBA. 1992)

sábado, 5 de junio de 2010

Las puertas del cielo

"Íbamos juntos a los bailes, y yo los miraba vivir". ("Las puertas del cielo". Julio Cortázar)







Celina. La pobre murió. En apariencia, porque Mauro no la vio. Aunque no necesariamente tiene que ser Celina. Todo esto resulta descabellado. También curioso. Decir que los dos la vieron al mismo tiempo hubiera sido sorprendente. Porque ya hubieran sido dos los que la vieron. Pero sólo fue uno. Uno sólo fue el que la pudo ver: Marcelo. Si lo hubiera dicho su credibilidad se vería quebrantada, y como abogado su carrera quedaría en duda, quizá en la ruina. Pero eso no importa. Marcelo la vio. Eso es lo importante: él la vio. Marcelo, que la quería en secreto se dio cuenta que era correspondido; aún cuando las puertas del cielo se cerraron Marcelo se dio cuenta de que era a él y no a Mauro a quien se le daba una oportunidad para hallarla.



P.D: este es un pequeño comentario sobre las puertas del cielo. También puede ser tomado como un relato, que en este caso, aunque mediocre, es más meritorio al mismo Cortázar, quien fue el que lo inspiró.