Mostrando las entradas con la etiqueta extraños. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta extraños. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de abril de 2018

La transformación de Kafka



 Franz Kafka estaba allí esa noche, y nadie lo notó. Yo lo vi cruzar desde la cocina hacia el salón. Venía corriendo con tal rapidez que pasó desapercibido entre la multitud. Yo lo seguí, con la mirada expectante. Deseaba que pudiera llegar bien a su destino. Hasta que lo perdí de vista. En el grupo alguien hablaba sobre Gregorio Samsa. Yo no lo conocía; pero según contaban, un día se enfermó y no lo volvieron a ver. Contaban que tres hombres aseguraron haber visto un bicho en su habitación. La historia me pareció peculiar e insólita. “Nadie puede transformarse en un bicho; eso es algo imposible”. Yo recordé a Kafka, cuando lo volví a ver. Esta vez estaba en el techo, como escuchando nuestra conversación. Nadie notaba su presencia, y él tampoco quería ser reconocido. Lo saludé con la mano, y él clavó su mirada en mí. Estuvimos así durante un breve momento. Alguien aseguró que la hermana de Gregorio era la única que le proveía lo necesario para subsistir, pero que lo hacía más por piedad que por amor a su hermano. Al fin que Gregorio se murió. Nadie supo cómo. Unos afirmaron que fue por una enfermedad que sufría desde hacía tiempo; otros que porque se convirtió en un bicho y decidió morirse para no causarle más problemas a su familia. “Un acto de amor”, dijo uno. Dentro del grupo había un gran pesar. Creo que fue por la muerte de Gregorio o porque Kafka no aparecía por ningún lado. Alguien dijo que seguía enfermo. Todos callamos. De repente vi a Kafka; venía hacia nosotros cuando se escuchó un grito. Traté de llegar al sitio donde se formaba el alboroto, y al fin, después de tantos empujones y codazos, pude ver a un hombre en el piso. Al parecer estaba muerto. Todos lloraban. Era Kafka, quien había decidido transformarse para pasar desapercibido entre la multitud. Alguien lo pisó con su zapato pensando que era un bicho que trataba de ocultarse en algún sitio de la casa.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Poema fantástico escrito en paralelo

Una vez vi soñar a los unicornios

sus palabras eran como la de elefantes en vuelo

Yo les dije: 
No pueden volar 

Y ellos me respondieron:
estamos en tu mundo 

Yo les contesté:
esta es mi habitación, aquí no hay más que libros 

Ellos replicaron:
¿y eso a nosotros en que nos afecta?

Y se fueron volando

Consternado por la visión me sumergí en los libros de Borges y Onetti 
y me dije:
¿Acaso arderá alguna ciudad en el mundo, tal como lo han soñando los poetas?

Y esta historia que vivo no se detiene
frente a mis ojos la realidad se disfraza y 
empuja espejos paralelos
escuchando sinfonías
y viendo en jaulas abiertas aves que tienen miedo a la libertad

Un día un vagabundo me dijo:
¿Puedes escribir sin usar verbos?

Y escribí:
nadie en medio 
todos los ojos 
fuego sin flamas
pasos y palabras 
el vagabundo
vértigos inminentes 
corazones y adiós

Entonces me marché con las manos rotas 
por el esfuerzo de despertar 

Y vi las calles con nombres distintos

Y vi el mundo oscuro
alguien me dijo que era invierno 

que era el año 2189

Pregunté por los pájaros
y los animales 

Pregunté: ¿alguien ha visto un colibrí?

Nadie escuchaba.

Grité:
¿Alguien ha visto un colibrí?

Y lloré, lloré amargamente
en medio de tanta oscuridad

Es el año de la nada -me decía- es el año de la nada 
y subterfugios en plena carrera se maravillaban
de los colores que destilaba el horizonte gris

"Es otra ciudad que arde"
dijo un elefante que soñaba con unicornios voladores.



martes, 26 de mayo de 2015

Alterno



Estar rodeado de ti. Verte frente al espejo, o en el sillón. Miras con intriga. Preguntas, respondo. Sigues con sigilo hacia la cocina, miras los cuadros, todos iguales. La misma figura, el mismo retrato. No hablas durante todo ese tiempo. Después de responder surgen, de nuevo, las dudas. Hablas. Tratas de no desesperarte. Me preguntas por qué tantos puntos y tantas comas. Porque quiero saber si eres real, respondo, o si vienes de otra dimensión.

jueves, 9 de octubre de 2014

Mr. Nobody

Escribir con las vísceras, insertar las palabras como
 si fueran puñaladas y dejar el alma pegada en el piso, 
arriesgarnos a destrozarnos a nosotros mismos, como ¿caníbales? 
Sí, caníbales literarios. Tenemos el poder para armarnos
 y decir que estamos aquí, en medio de la nada, 
que alcen sus caras y nos vean. 


Somos nadie. Somos todos. Somos el reflejo de años y décadas de desamparo y descuido. Aquí estamos, en medio del mundo, en bares y oficinas, vistiendo trajes; chóferes y hombres de negocios. Todos somos uno. El mundo nos necesita, aunque no lo sepan. Somos el orden en medio del caos, lo que nadie se puede imaginar, lo hacemos. Todos somos nadie. Deambulamos por plazas y mercados sin que la gente nos note. Merodeamos por las bibliotecas públicas y recintos universitarios, sonreímos afablemente y miramos... esperamos. Creamos el caos para mantener el orden. Tratan de vigilarnos, pero siempre nos escabullimos. Estamos inmersos en este mundo lleno de psicópatas y pedantes. Nadie nos dice lo que debemos hacer. Somos nadie, la idea reiterativa de lo que se comenta en las noticias acusando a otros. Nadie es culpable, sólo la masa servil que va de un lado a otro siguiendo ordenes, y nosotros somos el caos de ese orden. Somos todos, somos nadie, somos Tayler Durden.


Basado en la novela
"the fight club" 
de Chuck Palahniuk.

miércoles, 23 de julio de 2014

Adverbios

  Encuentro fascinante la manera en que las personas reflejan sus "pensamientos" en los medios más inexpresables. Es una tontería lo que estoy diciendo, ya medio mundo está hablando de ello. No, no quiero decir nada más de lo que dije, allá ellos si malinterpretan, tergiversan, distorsionan o inventan lo que yo digo. Cada quien es libre de hacer lo que quiera, ¿y quién soy yo para quitarles ese derecho?

  Recientemente leyendo un artículo me dí cuenta de las razones obtusas para seguir con la manía de malgastar el tiempo en caritas felices. Pero comprender lo obtuso no es fácil. aún así, a veces es mejor no dejar de escribir lo que ya está plasmado en el pensamiento, así que, ¿qué más da si todos los chacharos se pierden en el océano?

  Esa es la tormenta exacta. Hace años que se esperaba algo así, pero sería imprudente afirmarlo, no hasta que llegue a la costa.

  ¿Ves las manos y los pies? ¿Sientes los dedos y las caricias? ¿Puedes distinguir los colores? ¿O acaso te crees muy sabio para darte cuenta que no vives ni siquiera la cuarta parte de lo que debes vivir?

  Y pernoctar en la penumbra de la palabra, lo insondable del sueño, lo mismo de siempre y la continuidad de lo superfluo.

  Escribirte los mil y un poemas, y aún así no bastarían para decir Te Amo.

  En comparación con todo lo que anteriormente se ha escrito, esto no es nada.

  Ves las figuras que se mueven, las estrellas pernoctando en la galaxia, una lluvia de vez en cuando, lo maravilloso de todo esto,
¿y piensas que la nada lo es todo?

 Dijiste una vez que las cosas a veces mudan de lugar, tal como en el cuento de Liendo y en el de Garmendia. Como están las cosas, creo que es cierto, porque desde que llegué a este lugar, todo lo que había se ha ido, ya no está.

 God bless us evryone, y sé exactamente cómo se siente, y sin embargo, no me siento tan desamparado como crees.

 

  ¿Y confías en alguien a quien ni siquiera conoces? Ten cuidado y no te devore la computadora, a Lucas eso le pasó una vez, y cuenta que fue desagradable ver a tanta gente apiñada en un espacio tan reducido.

  ¿Por qué tantos adverbios? ¿No te alcanzan los que tienes para decir todo lo que quieres decir? ¿O es que quieres matar adverbialmente a los que alguna vez te lean? ¿Si es que acaso habrá alguna vez? ¿O si habrá alguien que te lea? ¿Habrá alguien? ¿Habrá?

viernes, 8 de febrero de 2013

Viajes

"Decir, escribir algo no tiene ningún sentido. Obrar sí lo tiene.
 La más innoble pedorreta del último mulato que trabaja en el astillero,
en las canteras de granito, en las minas de sal, en la fábrica de pólvora,
tiene más significado que el lenguaje escrituario, literario. Ahí, eso,  un gesto el movimiento de un ojo, una escupida entre las manos antes de volver 
a empuñar la azuela, ¡eso significa algo muy concreto, muy real.
¿Qué significación puede tener en cambio la escritura cuando por definición no tiene el mismo sentido que el habla contidiana  hablada por la gente común?"
Yo, El Supremo. Augusto Roa Bastos


Matar las palabras y acabar con el lenguaje. Acabar con el intermitente dolor de cabeza porque el ibuprofeno no hace nada sino incrementar el bendito dolor; y ni siquiera sabe por qué lo llama bendito cuando lo único que hace el maldito dolor es incrementar; y se sorprende por haber escrito de pronto maldito dolor porque eso es lo que siente; y está harto de usar los conectivos pero qué se le hace si son necesarios para hablar le repite David cada vez que le toca el tema, la tecla piensa él de pronto como si estuviera bailando tango, y escribe así, disparando la coma porque le saca la piedra estar borrando a cada rato porque se equivoca y no pulsa el punto; y aquí es donde llegamos, se dice, la ida y vuelta de todo esto, el retorno de pronto a la proximidad finita de lo que puede suceder cuando todo explota y las palabras se dispersan, torre de babel dice David, nada más acertado y equivocado la vez, y entonces piensa en lo que Ros le dijo un día aunque no sabe qué recuerda claramente el poema del viejo Nicolás y las palabras de todos esos que siguen contando y contando... Las palabras no deberían existir, se repite constantemente, mientras Gabriela lo mira burlonamente y David con su sonrisa le dice que deje de pensar en eso... la vida vuela, y tu debes tomar el siguiente vuelo hacia donde quieras ir antes de que tus fantasmas acaben contigo.

martes, 16 de octubre de 2012

De la creación de la nada o de por qué siempre escribo lo que no quisiera escribir (una más sobre Cortázar)


I

"El libro de nuestra vida 
no siemrpe puede leerse 
entero y encuadernado".
Julio Cortázar


Toda una alegría leer a Cortázar. Siempre Cortázar, su forma de crear, de Hacer literatura y de romper con los signos y las formas... Continuidad absoluta del tiempo en pasajes enrevesados o caminos cruzados. Un hombre parpadeando con ojos de gato y mirada despierta. Tal vez nadie pueda contemplar el entorno tal como él lo hizo. Nadie sabría explicar lo absurdo y lo paranoico sin una tranquilidad tan laxa. Pensar en cosas y costumbres, en certezas e incertidumbres y luego estar en esta realidad, tan fuera del espejo, tan lejos de la mirada del otro que no es sino uno mismo, y verlo a él, contemplando las cosas con cierta curiosidad y tomando notas para un futuro relato; y verse él allí, dentro del relato, contándose como personaje sin darse cuenta que soy yo que escribe sobre él y no él escribiéndome como uno de esos personajes insólitos que escriben sobre otros personajes. Es él quien crea esta reseña para completar un juego de espejos donde ninguno de los dos nos vemos las caras, pero sabemos que estamos ahí mirando las sonrisas a través de las distancia en ese reflejo de palabras y acciones que de a poco, y sin saberlo siquiera, se desvanece.








II

Siempre Julio, forever Cortázar. Siempre anoto frases -todas las cuales tengo desaparecidas, vaya a saber usted dónde- y a partir de esta pensé en escribir un cuento (y dale con lo mismo, otra vez escribiendo. ¿Y para qué escribes, si sabes que no te van a leer?) pero no siento conexión alguna; más bien siento que es el mismo Cortázar que dicta y me dice "es bueno que sigas escribiendo vos, que te parecés tanto a nosotros los cronopios" (Ya está, que alguien se lleve al siquiatrico a este pobre chalado). y ahora me encuentro sin nada sobre qué escribir leyendo y releyendo esa nota, ese epígrafe con el cual quería comenzar un cuento, pero no estoy seguro; mientras, escucho la voz de Julio diciéndome que escriba.

  Es sorprendente sentir tantas emociones y consternaciones al leer sus cuentos; pero últimamente me he preguntado qué tal sería leer su vida -no digo sobre su vida, sino leer su vida- (ahora sí, de paso querer averiguarle la vida a un pobre muerto; vaya a saber qué se le ocurrirá ahora) Por desgracia, eso no se puede hacer, porque para leer la vida de alguien, ese alguien debe estar vivo, y en el caso de Cortázar, él falleció dos años antes de mi nacimiento -lástima no haber nacido en esa época donde era alucinante saber que se podía topar con un escritor a la vuelta de la esquina-. Aún así, leer sus cuentos y lo que dejó desperdigado me deja atónito -y pensar que uno a veces piensa en "las nuevas formas de la literatura"

Y aquí estoy, leyendo y releyendo esa cita de Cortázar: "El libro de nuestra vida no siempre puede leerse entero y encuadernado". Lo que me lleva a pensar: ¿Cómo leer la vida de alguien? ¿Por dónde empezar? Existen las biografías, pero estas no son suficientes. Esto, por cierto, me lleva a pensar en lo curiosos que somos (¿Y ahora es que te vienes a dar cuenta de eso? Sobre todo tú, que quieres averiguarle la vida a un pobre muerto), en querer saber más y ver cómo eran, y cómo son, los demás. De allí proviene la literatura: de la curiosidad -claro, sé que no estoy descubriendo nada nuevo, por si alguien me reprocha la estúpida idea de ser un teórico de causas ya concretadas, y utilizo esta palabra a falta de otra más concreta- y de querer los libros de la vida de los otros.

  Libros que jamás terminaremos de leer; y que por estar fisgoneando en la literatura real de los demás, nos olvidamos de la propia; olvidamos indagar en nuestras propias historias; inventarnos, re-inventarnos. Saber quienes somos para luego re-escribirnos y así poder tener una noción quizá del mundo; o dejar la huella latente de que una nueva historia está en proceso de formación. Al menos eso Cortázar lo tenía muy en cuenta. Por eso sus relatos partían de él, de sus sueños y pesadillas (Ya deja de escribir. Mejor ve a dormir, eso... mejor así, mañana debes trabajar y ve a saber qué nuevas idioteces se te ocurrirán) 


P.D: Pido disculpas a los improbables lectores que lean esta notarelatocríticaensayo o lo que sea que el pobre amigo acá trató de escribir... en estos momentos está recibiendo atención siquiatrica a ver si de una vez por todas deja tranquilo y en paz al pobre hombre del espejo.

sábado, 12 de mayo de 2012

En torno a la ficción

No me caracterizo por hacer citas, ni tampoco concertarlas; pero hace poco leyendo algo de entre tantas cosas, pensé en algo curioso que puede o no puede suceder: la irreversibilidad de la vida. Suena estúpido tal vez pensar que la vida tenga un reverso. Tal vez no sea un reverso como tal, sólo puede que sea la capacidad de estar aquí en un instante previo para estar. Sucedió una vez cuando alguien en la calle dijo que esa situación en específico ya la había vivido. Estábamos parados en una de las tantas esquinas esperando cruzar la calle, cuando de repente la conversación se detiene y se escucha decir: "Yo ya había hecho esto, y había dicho lo mismo, esto ya lo viví, esto ya lo viví". Esta escena podríamos sacarla de uno de los cuentos de Cortázar, pero no es así. En el Perseguidor, Jhonny está tocando y se detiene bruscamente para exclamar : "esto ya lo toqué mañana, esto ya lo toqué mañana", conjugando pasado y futuro en una acción que es momentánea y circunstancial para hacerlo infinito dentro de la misma rutina y el presente que se vuelve tan vulnerable ante la idea de que estamos repitiendo lo mismo y lo mismo y lo mismo cientos de veces; como si viviéramos el eterno retorno del que tanto habló Nietszche. Puede que hayamos soñado algo, o hayamos hecho algo idéntico a lo que se está haciendo y lo confundamos. Pero si la verdad no es esa, puede que viajemos, sin saberlo a otra dimensión y otras circunstancias de la que tanto hablan muchos escritores:  "no estoy tan presente cuando escribo y soy otro mientras plasmo lo que pienso y vivo lo que escribo".
Hombre girando en un solo pie


  Es tan curioso notar los puntos de fuga cuando se camina por la calle. Tantas personas y tantas situaciones, y sin embargo, enfrentar la cotidianidad con una sonrisa estentórea para luego aprovecharnos y crear esos mundos paralelos de donde salimos, de donde posiblemente haya una fuga y confundamos sin notarlo siquiera el mundo de la ficción en la que habitamos con el de ellos, de donde salimos. Por eso tal vez la confusión, y tal vez los paralelismos. Algo es seguro: "no estar es peor que perderse en la niebla buscando al escritor ideal que nos dé la vida entre miles de rostros que tal vez pasen desapercibidos". 

miércoles, 22 de febrero de 2012

Necrologica

Hacer del conocimiento público las causas de su muerte no era lo apropiado. Mientras lo pensaba, se imaginaba su cadáver allí,  en el sitio que había escogido. Aunque por un momento el miedo lo invadía, se dirigió con firmeza a su dormitorio. Lo tenía decidido. No quería dejar notas ni mensajes, era su decisión... ya no habría más engaño. 

Al día siguiente su esposa encontró el lugar vacío, la casa desahuciada, y en el jardín, flores que adornaban una tumba.

sábado, 14 de enero de 2012

Historia de fin del mundo: Preludio

Dos borrachos bailaban mientras llegaba la hora crucial. Nosotros, del otro lado de la calle, los mirábamos. Otro sujeto los grababa. Ellos gritaban constantemente "¡este es el baile de fin del mundo, este es el baile de fin del mundo!" Algunos pensaron que ambos deliraban debido a la borrachera. Pero lo que ambos gritaban no era ningún cuento. Nadie estaba preparado sino para celebrar. Cervezas, champañas, sangría, ron... todas las bebidas preparadas para la celebración. Nosotros reíamos. Pobres ingenuos, escuché decir, y luego la carcajada incontenida. Ahora muchos se arrepienten. Nada puede compararse al frío ostracismo en el que nos sumergimos. El fin no ha llegado, es cierto. Pero la historia de fin del mundo muy pronto será escrita.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Gemelas



Para Delia Mariana
O Mariana Delia
O como se llame



La última vez que la vi, le dije a Mariana que escribiría algo para ella. La verdad, el asunto se me ha complicado. Tengo las ideas y los argumentos, incluso la trama. Le comenté sobre ese proyecto –aunque más que un proyecto, es un compromiso– a Delia, y por razones que no entendí, estalló en cólera. Traté de calmarla, pero mis esfuerzos fueron inútiles. Al escuchar sus argumentos, o sus gritos, no pude evitar la carcajada. Sorprendida me miró, me dijo imbécil y tiró la puerta. No sabía cual era el rollo que se traían las dos. No volví a ver a Mariana porque aún no había terminado lo que le prometí. Delia, después de ese arranque me visitó varias veces, y en cada visita se burlaba de mis esfuerzos que aún no habían dado frutos. Le pregunté el por qué tanta socarronería, y burlona, me dijo que Mariana era su hermana: su hermana gemela. La noticia me sorprendió. No pude concebir que ambas fueran hermanas, y mucho menos gemelas. El único parecido que tenían era el color de la piel, del resto, eran incompatibles.

  
Perplejo, le pregunté si era una broma, a lo que me respondió muy seria que no. “Entonces, ¿cómo es posible que, siendo hermanas, yo jamás las haya visto juntas?” –Le pregunté– “Además, ustedes dos no se parecen en nada” Su risa fue sarcástica, y dijo que si yo era muy amigo de Mariana, que le preguntara a ella.
Ilustración de Luis Scafati.
 Durante varias semanas estuve dándole vueltas al asunto. Lamentablemente Delia se fue, pues las clases ya habían terminado y ella aprovechó para irse a la playa o no sé dónde. Quería saber más sobre su historia y la de Mariana. De Mariana, a quien no la vi más –supuestamente se fue para Argentina –obtuve un correo electrónico donde me explicaba que todo lo que Delia me había contado era falso; que ella nunca tuvo una hermana, y menos gemela; que Delia no se llamaba Delia; y que ella se fue porque obtuvo una beca para estudiar en el extranjero y escogió Argentina. Por Último, me pedía, por favor, que concluyera ese relato donde yo hablaba sobre ella y Delia, y de la desaparición de esta. “Tus personajes siempre andan en fuga, como Delia y yo”
 Al no tener ningún otro motivo para escribir, decidí enviarle las notas del dichoso cuento y dejar las cosas así. Me sentí burlado y engañado. “El mundo es pura ficción” leí por ahí. Entonces me di cuenta –por fin –que tanto Mariana como Delia nunca existieron, a pesar de las pruebas. Que ellas no eran ellas. Eran dos impostoras que se aprovecharon de mi ingenuidad, me hicieron escribir, y luego, las dos juntas, se marcharon para burlarse de mi inocencia.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Alucinaciones

Cola de Dragón
Juego con mi imaginación constantemente. Por eso, voy a decir que te veo dibujando tus dragones sentada en la plaza, con el pelo desordenado por el viento, mirando tu libreta, concentrada en tu imaginación. Sabes lo paranoico que suelo ser, y sabes muy bien que me gusta ese retrato ficticio de ti. Puede que te hayas alejado por mi actitud un poco psicótica, puede que en realidad te hayas marchado porque estabas hastiada de esta ciudad, o pueblo, como la llamabas. Aún así, tu actitud despreocupada me hizo entender que en realidad nada estaba bien, que todo era puro espejismo. De ahí mis poemas sobre espejos, porque todos ellos se reflejaban en ti; o mejor dicho, yo me reflejaba en ti. Tuve que inventar historias sobre esos poemas para que no pensaran que yo era un yonqui más de los que se inyectan para escribir. Mis alucinaciones eran reales. Yo era, y sigo siendo, un alucinado. Por eso no necesito de aditivos. Pero todos esos espejos eran tú. Eran tú y yo tratando de entender las cosas; el mundo cuando no sabíamos lo que pasaba en nuestras vidas; nuestra distancia tan cercana se hizo insoportable; y el increíble dragón que dejaste el día antes en que supe que ya no era verdad todo lo que había pensado; pues mi imaginación te creó tan real que huiste asustada con todos mis miedos a cuestas.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Fotografía

Fue más que una expectativa. todos los que miraron las fotos esperaban una conmoción similar a cuando vieron la luz expandirse de manera mágica a su alrededor. Pero no llegaron a comprender que no eran ellos los que salían detrás de esa cámara. Aún así, insistían en pertenecer al mundo real. 

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Panamá, el lugar de encuentro. De tan sólo pensarlo creo que me da nostalgia. Debería alegrarme por tan inesperado viaje y poder reunirme de nuevo con todos ellos. La verdad es que no me hace falta, pero hay que ir. Toda la cuestión esa de que el centro de los artistas más destacados se está desarrollando en un lugar del que sólo sé unas cuantas cosas; que si el canal, la invasión gringa, que es el sitio -según dicen- más barato (comprando a dolar), que hay sitios peligrosos, otros muy hermosos, y que recientemente todos los jóvenes poetas se reunirán en el lugar exclusivo de toda la bohemia... es algo que no me lo puedo creer. La verdad, no conozco Panamá, ni he leído a ninguno de sus escritores- a pesar que tengo una antología de lo mejor de su poesía. En realidad, pensar en Panamá es pensar en lo que hizo el conquistador Vasco Nuñez de Balboa; en lo que perdió Colombia y en lo que perdió toda la América por la codicia de los supuestos libertadores... nada de poesía esta vez, la realidad es tan latente que nos encontramos inmersos en la mitad de un verso que actualmente brota sangre. 

martes, 9 de agosto de 2011

De referencias



   Todo lo que hago es esperar. Escapar es una opción, pero no la apropiada. El ruido se hace más intenso, mientras tanto miro al cielo; algunos consideran que estoy loco. Hasta me mandan a un cuarto oscuro para que, según ellos, tome un poco de descanso. No es así. Aquí nadie duerme. El ruido es insoportable, hay un loco que se cree el fantasma de la ópera, sin saber siquiera que ese musical es una farsa (me lo dijo el del cuarto de al lado, quien dice saber mucho de esas cosas). A pesar de los gritos, puedo leer un rato; y a pesar de que lo intento, no puedo contener mi emoción de leer a Petrarca (gran piedra en el zapato es este libro), pues es poesía pura, no importa el italiano, con un diccionario resuelvo. Me intriga saber quién fue esa tan mentada Laura, pero aquí la biblioteca está prohibida. Como si los libros volviesen locos a la gente, como le pasó a ese tal Quijote que no terminó en un manicomio porque en realidad no existió.

viernes, 22 de julio de 2011

Psicomaníaca




 Al entrar por el otro lado de la casa, Rafa no se percató de lo incómodo que sería la ocasión cuando se encontrara con Indira, mujer apacible que, cuando se calentaba, no dejaba piedra sobre piedra. Literalmente. Así va este hombre, sonriendo y saludando a todos los presentes. Indira, mientras tanto, sonreía y hablaba con Tom, un norteamericano recién llegado que no sabía nada de español. Indira tampoco contaba con que la presencia de Rafa la iba a perturbar; pero todo a su tiempo. Indira hablaba en inglés y le traducía al pobre gringo que igual nada entendía, pues Indira hablaba un pésimo inglés. Tom sale a buscar más cerveza y se tropieza con Rafa, quien, por supuesto, no sabe quién es ese pobre gringo desubicado que tiene pinta de estar borracho. En una mesa se encuentra a Jessica, quien lo abraza y le da un beso en la boca, costumbre que no han perdido desde que fueron novios. Con lo que no contaban ni Jessica ni Rafa, es que Indira, al irse Tom, fue al baño, y por supuesto, al salir de este se encontró con Rafa y Jessica en pleno beso. Indira, al verlos en ese instante, en ese preciso instante en que la boca de Rafa se separa de la boca de Jessica, ella, Indira, quien creía que Rafa, el pobre Rafa, el pobre hombre que la dejó por psicótica y esquizofrenica, la amaba, la seguía amando; y ella, la loca, la maníaca, la que una noche casi mataba a Rafa, pensó que este había ido a ese lugar precisamente a reconciliarse con ella, y ella pensó que, si Rafa le pedía perdón, ella, Indira, dejaría botado al norteamericano recién llegado que no sabía una pizca de español y regresaría a la casa de Rafa, al cuarto de Rafa, a la cocina de Rafa, donde una noche oscura, en ese mismo lugar, Indira, ella, la psicomaníaca, la que lo ama en toda su locura, ella una vez intentó matarlo como acto de amor, pues Rafa era suyo y de nadie más.


*La pintura es de Lucian Freud



martes, 5 de julio de 2011

Retrato


Mirándose al espejo, se vio atrapada en un lugar que, luego, de tanto mirar a la gente, se dio cuenta que era a ella a la que miraban. 



*Este texto ha sido publicado en la nave de los locos. La foto ha sido la ganadora del premio PHotoEspaña 2011.

lunes, 13 de junio de 2011

El centro del mundo

Puedo aterrarme ante el caos. Sé que no pasará nada y que remotamente el lugar donde estoy no será atacado por nada ni nadie. Estoy seguro de ello. Vivir en el centro del mundo es garantía de que todo lo que uno cree que pasará no se compara con la tranquilidad de estar en medio de tanta lava y ceniza.

viernes, 13 de mayo de 2011

La sonrisa de Guasón

  En respuesta a su soliloquio el hombre que despachó se sintió conmovido por la sonrisa llana del extranjero.  Más claro aún se vio que en la noche las palabras eran insuficientes para calmar la melancolía surrealista disconforme a la realidad insana de glóbulos rojos que aparecen en forma de obsequiantes e inquietantes perfumes de azufre. Cuando se enteró, no pudo salir de la trampa. La confabulación estentórea se volvió una quimera, un asunto para reír. Había leído tanto que perdió la secuencia de los días y las firmes palabras que leyó de algunos genios en ese momento le parecieron incomprensibles. Habitar la casa, la palabra… pero no era esto lo que aparecía de pronto, no eran palabras lo que encontraba, eran balas; fue en ese instante cuando entendió el pleno significado de la palabra muerte, que no es palabra sino estado… la desaparición absoluta de alguien que dejó de existir. Por más que buscara el significado, se daría cuenta que más que palabra era condición, un dejar de estar… y tanto decir que la palabra es la casa del ser… pero también es el hecho permanente para dejar de existir.

domingo, 27 de marzo de 2011

Bombas


Trepidante. La verdad es como si fuera la primera vez. Tú lo sabes. Es peligroso, lo sé. Lo has repetido millones de veces. ¿Qué quieres que haga? Puedo mirarte, sí. No grites por favor. Hay gente que nos escucha. ¡Escuchame! Sabes que tengo miedo, siempre tengo miedo. Puede que sea cierto, pero mi cobardía es de otra clase. Tú sabes que yo puedo, yo también lo sé. Pero cuando llega el momento, las fuerzas se van, y no puedo. Me quedo mirando... las explosiones... los gritos. ¿Para qué? Yo creo que hay otra mejor forma, en vez de hacernos volar en medio de toda esa gente.