Itinerarios y descripciones de mundos ocurrentes entre formas y espejos o lo que sea que ocurra alrededor de los ojos...
martes, 13 de diciembre de 2011
4:30
Tío murió un martes. El reloj se detuvo a las 4:30, hora en que hicieron la llamada. El saberlo fue algo nuevo, pues nunca supe lo que es la muerte, o mejor dicho, perder a alguien. Desde el último día que lo vi hasta el día que me dieron la noticia, yo lo sabía, lo intuía, pues sus ojos suplicaban con llanto ya no querer sufrir más ese tormento. Varios meses acostado en una cama lo demacraron, y su sonrisa y su fuerza vital desaparecieron. Las únicas palabras que lograba pronunciar eran incongruentes, para nadie tenían sentido, excepto para mí. Porque siempre jugábamos a hablar entre dientes y a murmullos, introduciendo sílabas delante de las sílabas, convirtiendo el lenguaje en ininteligible. Esta forma de hablar la descubrí cuando tenía ocho años, y cuando tío se enteró, se hizo disponible para enseñarme a progresar en el nuevo dialecto. Así nos contábamos cosas. Yo por ejemplo le contaba sobre las malas calificaciones o las veces que me hacía el enfermo para no ir a clases, o cuando me pasaba algo y no quería que nadie más se enterara. De esa manera nos hicimos amigos. Yo sabía lo que sentía tío, y lo que quería. Aunque no quería morir, tampoco quería ver a su vieja sufrir por él; aunque igual sabía que ella sufriría. Por más determinación que tuviera, no pudo luchar más. Se rindió. No soportó el dolor ni la ira, y mandó todo por fin al infierno. Su vida queda como recovecos cambiantes que se expanden en mi memoria. Aún así, mi reloj nunca volvió a marchar y se quedó detenido a las cuatro treinta de la tarde.
Etiquetas:
cuentos,
Literatura,
lluvia,
personajes
sábado, 3 de diciembre de 2011
Fotografía
Fue más que una expectativa. todos los que miraron las fotos esperaban una conmoción similar a cuando vieron la luz expandirse de manera mágica a su alrededor. Pero no llegaron a comprender que no eran ellos los que salían detrás de esa cámara. Aún así, insistían en pertenecer al mundo real.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Panamá, el lugar de encuentro. De tan sólo pensarlo creo que me da nostalgia. Debería alegrarme por tan inesperado viaje y poder reunirme de nuevo con todos ellos. La verdad es que no me hace falta, pero hay que ir. Toda la cuestión esa de que el centro de los artistas más destacados se está desarrollando en un lugar del que sólo sé unas cuantas cosas; que si el canal, la invasión gringa, que es el sitio -según dicen- más barato (comprando a dolar), que hay sitios peligrosos, otros muy hermosos, y que recientemente todos los jóvenes poetas se reunirán en el lugar exclusivo de toda la bohemia... es algo que no me lo puedo creer. La verdad, no conozco Panamá, ni he leído a ninguno de sus escritores- a pesar que tengo una antología de lo mejor de su poesía. En realidad, pensar en Panamá es pensar en lo que hizo el conquistador Vasco Nuñez de Balboa; en lo que perdió Colombia y en lo que perdió toda la América por la codicia de los supuestos libertadores... nada de poesía esta vez, la realidad es tan latente que nos encontramos inmersos en la mitad de un verso que actualmente brota sangre.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Destierro
Desde ahora
estaré en el lugar
de los desterrados
contando estrellas
formando figuras
constelaciones
abriendo fisuras
dentro de mí
para encontrar
ese punto de ruptura
donde el mundo
se aleja instantáneamente
antes de acordarse
que somos puntos distantes
tan desamparados
estaré en el lugar
de los desterrados
contando estrellas
formando figuras
constelaciones
abriendo fisuras
dentro de mí
para encontrar
ese punto de ruptura
donde el mundo
se aleja instantáneamente
antes de acordarse
que somos puntos distantes
tan desamparados
que necesitamos
las lágrimas
para recordarnos
que siempre
existe
la posibilidad
de sobrevivir
con la mirada
del otro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


