domingo, 15 de julio de 2018

Sin resentimientos

Una corazonada. Mirar la tarde desde el techo de la casa. Mirar las nubes. Concentrarse en lo más importante. Buscar entre los recuerdos los más dolorosos, y pensar en todas las posibilidades de cambiarlos. Que las cosas pudieron haber sido de otra forma y no como son. Pero son probabilidades. Quién sabe, algún día tal vez seamos océano, o nieve, o flor o ave. Estar entre las múltiples posiblidades de la existencia, pero sobre todo estar en este ahora, discutiendo las razones para seguir, concentrar todas las energías en tratar de ser felices y vivir sin resentimientos.

Una vez alguién dijo que lo mejor es ignorar aquellas personas que nos odian. Lo mejor es no tener enemigos, y pensar más en lo que nos depara la vida. En aquellas cosas gratas que quedarán para la posteridad. Los altibajos que nos encontramos, aquellas sensaciones que estremecen la piel, las sonrisas que merodean por las calles, hoy más escasas. Pensar en la inmortalidad e ir tras la tormenta. Nadie sabe dónde estaremos, así que, mejor es vivir sin resentimientos ni rencores. 

Por eso, el viaje comienza cuando tenemos consciencia de lo que somos y de lo que queremos ser. Hay desviaciones, caminos transitados y solitarios. Pero, llegar al destino, ¿Cuándo? Quién sabe, a lo mejor ya llegamos, y aún no nos hemos dado cuenta. No aún, tal vez algún día. Tal vez. Si es que llegamos.




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